Etiquetado: trece

Son Trece

Simple, gratuito y con sólo el compromiso conmigo mismo de escribir aquello que me apetezca y quiera. Mi marca personal, atendiendo a que estoy ahora trabajando en temas de comunicación social, es la que es y no pretendo engañar a nadie. Soy una persona extraña de gustos e inquietudes cambiantes pero siempre con un enfoque que me ha movido desde siempre, las personas. Ávido de recopilar y entender usos y costumbres de mis congeneres y creyente acérrimo que el único motor que mueve el mundo es la voluntad de trabajar y colaborar conjuntamente aunando ilusiones, talento y decisión.

No tengo miedo a error puesto que creo que es una de mi acción mas recurrente. Si estuviera reglada academicamente sería un ponente ilustre en cualquiera de las magnas universidades que ilustran este planeta. Trece por tanto, seguro otro error en la mente de los supersticiosos, es el número que me acompaña ultimamente. Es un número extraño y cargado de múltiples significados. Es simple y no como esos llenos de decimales como el número e o Pi… Trece es sencillo, solo se llama como él mismo es conocido en todos los bares de su barrio, cuadrillas del colegio o universidad. Trece pertenece a un grupo selecto que se hacen llamar familiarmente “primos” y eso le hace aun más cercano.

Trece es también el número de la calle donde he empezado mi despacho nuevo en la última locura que se me ha ocurrido, trece el dia que recibimos la llamada de nuestro primer proyecto, trece las personas que lo conformaron, trece es el dia de la rueda de prensa de su presentación… vaya, un montón de treces por todas partes.

Además, cuantas más veces lo escribo, y sabeis que el que escribe lee dos veces, más amigo me parece.

La decisión de abrir un blog es la de aligerar la tensión que comenzaba a percibir alli donde iba. Muchas cosas que contar y que compartir hacian de mi presencia garantía de “chapa”. Abrir y escribir un blog, ahora que mucha gente los empieza a cerrar o darse cuenta que a casi nadie le interesa lo que escribes, es para mi otro acto más de “hago lo que quiero, cuando quiero”, me recuerda mucho a un gran industrial Eduardo Barreriros, y no tengo la esperanza que sea leido más que por la amabilidad de algún amigo o por algún enemigo para su mofa constante.

Quiero advertirte que si has llegado hasta aqui puedes retirarte aun que estás a tiepo, porque no voy a garantizar ningún tipo de temática particular, constancia en mis escritos y tampoco mucha objetividad en lo que plasme sobre estas lineas. No estoy ni encima del bien ni del mal, ni soy un tipo correcto. Hace tiempo decidí ser yo mismo al margen de las formas porque el fondo es algo que hay que trabajarse en las personas para conocerlo… y vivimos tiempos de pereza, velocidad y sobre todo de exceso de conocimientos que nos dan valoraciones inmediatas de una fotografía temporal, que en nuestra magna sapientia nos permite juzgar a nuestros congeneres por un segundo que compartimos con ellos.

Soy un evangelista del “cariño” entre las personas, de la lectura de su lenguaje no verbal, amante de una bronca que libera las tensiones y sobre todo de vaciar una botella de vino con alguien de buena conversación aunque no le conozca de nada… el vino ya se encarga de vencer las corazas y de abrir las almas.

Bueno… gracias por haber llegado hasta aqui y por si los escritos después te son de tu interés, tengo acopio de ALMAX para los ardores posteriores.

 

Un saludo y gracias

P.D. Disculpad mis faltas de ortografia y morfo-sintaxis… escribo según pienso, no releo los posts.

Anuncios