Categoría: Twitter y la segunda derivada

Me suena… y me vuelve a sonar…

Volvía Braulio en el coche con su señora, Luis Fernanda, de pasar unos dias en el pueblo. Después de todos los santos le gustaba acercarse al pueblo para preparar los dias de Navidad con la familia y amigos. Antiguamente hacian la agenda de las “matacias” que abundaban en las diferentes casas y que, para él y los suyos, eran motivo de fiesta.

Repasaba en su cabeza las conversaciones de esos dias y le resonaban  las palabras de su gran amigo Ernesto Jartillo, filósofo rural que ahondaba en las crisis actuales desde la perspectiva de un curtido hombre del campo pero cultivado en la lectura y también de formación académica, que ya no recordaba cual era, pero que le había convertido en un altavoz, muchas veces incómodo, de realidades de difícil refutación. Gustábale  hablar con Ernesto y con Felipe Pelegrín. Felipe era de pocas palabras pero sentenciaba con diligencia muchas peroratas “envinadas” de taberna. Sigue leyendo

La primera vez

Se acababa de marchar José Joaquin, el sobrino que siempre habia cuidado de él y que además le alegraba desde pequeño los partidos del fin de semana. Juan Alfonso acababa de comprarse un teléfono nuevo que él no sabia por donde coger. La chica de la tienda de móviles, Alejandra, hija de Mari Puri, le conocía bien y sabia que se haría con el teléfono echando leches. Ella sabia que Juan Alfonso había enviudado hacia poco y después de 35 años volvía a estar sólo. No estaba preparado para esa afrenta que el destino le había deparado a traición.

José Joaquin era un chico listo, estudiaba para taxidermista pero era “tecnológico” aficionado. Sigue leyendo

La importancia de tener una cuenta en Twitter

Un comentario que surgió ayer en la tienda de ultramarinos entre Mari Puri y Luisa Fernanda, vecinas del barrio y clientas habituales. Ninguna de las dos se había enterado que Juan Alfonso, vecino del barrio y recién enviudado, había comenzado una relación con una amiga de toda la vida y en vez de cambiar su estado de facebook, había cometido la desfachatez de comunicarlo por Twitter, donde no estaban ellas aun registradas. Este tipo de noticias hubieran pasado desapercibidas, para la comunidad en la que vivo, sino fuera porque la propietaria de la tienda de ultramarinos, Sebastiana, recién comenzaba su estrategia de sociabilizar localmente su negocio para aquellos potenciales clientes en Movilidad y prestar un servicio de atención a los clientes ya consolidados. Sigue leyendo