Un paso es un paso… y eso ya es innovar

El primer paso es decisivo, porque es el que marca el inicio de la marcha

Aunque parezca realmente el más importante, el primer paso es tal vez el más irrelevante, sobre todo para la gente que sabe donde va. Un paso es un paso y el primero es el que da inicio a la marcha, el que rompe con la inercia anterior y da comienzo a un movimiento nuevo. Dar ese paso lleva la impronta de que hay una intención de avanzar, da igual el sentido de la marcha o la dirección, puesto que normalmente un buen plan es aquel que sufrirá modificaciones y alteraciones a medida que vayamos manteniendo la actitud, la de ir dando un paso detrás de otro y eso si es importante.

Es ahora un momento complicado para dar pasos, puesto que el frio que hace fuera nos hace dudar sobre la idoniedad de tal actitud, muchas veces refugiamos en la pereza o en algo peor… la esperanza. Es ahora tan mal momento como otro cualquiera para tomar una decisión de este calibre, para buscar la materialización de una intención que mueve todos nuestros neurotransmisores corporales y nos pone el vello de punta cuando pensamos en que queremos hacer. No lo dudes, es ahora el momento.

Esta introducción te puede llevar a pensar que te estoy motivando para que comiences una aventura empresarial y si, tal vez lo parece pero hazte esta reflexión, ¿hay una actitud mejor para cada dia al levantarte que aventurarse en algo? Esta perorata no debe hacerte caer en el error que es el momento de montar una empresa, sino de empezar a hacer algo diferente que hiciste ayer para poder tener resultados diferentes (aunque tal vez sea montar una empresa), para aprender más, mejorar o saber que no hacer al dia siguiente… en definitiva, ser mejores a cada paso.

El verbo emprender parece que ha quedado secuestrado por toda ese movimiento que pretende que todos seamos empresarios noveles (falsos vellocinos de oro a los que adorar… apartarlos, rápido!!). A mi me gusta la acepción que nos dice la RAE que dicta “Tomar el camino con resolución de llegar a un punto” y para ello, no hace falta embarcarse en aventuras empresariales, sino tal vez hacer lo mismo de forma diferente con el propósito de llegar a un destino distinto.

Os voy a poner un ejemplo, soy deportista desde que no recuerdo cuando. Diferentes etapas de mi vida en diferentes deportes, algunos de altísimo nivel, otros de pachangueo. Con los años fue el running donde encontré mi refugio y que tantos buenos momentos me dio. Cuando cumplí los 40 (si, si… esa barrera) después de participar en una semi-marathon priveé, Bilbao-Castro, con mi amigo Carlos Polo, mi rodilla derecha dijo que ya esta bien. Correr no era para mi. Mi maga-fisio de Bilbao me dijo lo mismo, Chico, andar es maravilloso y además te ayudará a disfrutar del paisaje. Resignación en una larga recuperación, llena de momentos  de”mono”. Mi objetivo fue empezar a buscar alternativas en nuevas zapatillas y otros deportes, pero resultó infructuoso. El Pádel me parece simpático y divertido pero carente de ciertos aspectos de la carrera, el gym… ni mirar (que cosa más aburrida!). Centré mi búsqueda por las redes y en conversaciones con desvirtualizados, gente que hoy son amigos, de esas pesquisas llegó hasta mis manos un libro, Nacidos para Correr.

El libro es simpático y además lleno de una literatura amena con un mensaje muy interesante… que no voy a desvelar (leer el libro, anda!) La conclusión es que había una forma diferente de hacer lo mismo. Esta forma requería preparación, asesoramiento y concienciación. Me puse manos a la obra. Correr tenia que volver a mi como un ingrediente más de mi vida diaria (aunque fuera como opción, por eso de poder elegir, ya sabeis).  La forma era correr descalzo, si, si… correr descalzo. El movimiento en redes sociales se llama #Barefoot y está propagándose como la espuma. Para empezar, el tema mola!. Por primera vez había algo que no requería inversión inicial, ni era algo que no fuera lógico y además tenia constancia de ejemplares humanos de parentesco cercano que lo habian vivido en sus propias carnes. No lo dudé, había que intentarlo, el objetivo era volver a correr.

Mis pies dormidos, requerian meses de adecuación con ejercicios y formas de andar simpáticas, adquirir media talla más de zapato (por suerte no hubo que cambiarlos) y primeras carreras por la calle que ayudaron a vencer la vergüenza que da el que te mire todo el mundo con perplejidad. La adecuación de los ojos de los demás hacia esa nueva forma de hacer lo mismo, fue paulatina y con el tiempo hasta graciosa. Resultado, hoy por hoy puedo ir a correr otra vez pero con mejoras. Hago lo mismo, de una forma diferente y he mejorado en calidad de vida ya que muchos problemas que tenia por las causalidades de la fórmula anterior han desaparecido, ¿no es genial?.

Pero ¿cuál es la moraleja de todo esto? Fácil! Mi mente es más abierta, si cabe, que antes. Descubrir que muchas veces hemos estado haciendo cosas por el establishment que nos empujaba a ello y que realmente no son tan necesarias. Esto me ha dado pie a recapacitar sobre cuantas cosas estamos haciendo en nuestro quehacer diario que nos confunde y nos lleva a pensar que no hay otra vía. La tecnología y los avances imperan que  muchas acciones se hagan apoyados en esos tan civilizados modos e instrumentos. Es momento de replantear muchas cosas, cuál es la génesis de muchos procedimientos de uso común y discernir qué es prescindible, qué es realmente necesario y algo mucho más importante, qué activos dormidos tenemos y, tal vez, son mucho más útiles que los disfraces que les ponemos encima y nos permiten justificar muchos potenciales fallos.

En ocasiones las inversiones y reinversiones en mejorar, incrementar y multiplicar la tecnología en aras de avanzar o salir, no es la mejor opción. En mi caso, incrementar la inversión en tecnología de amortiguación en zapatillas de última generación, no era la solución, sino algo más elemental, prescindir de ella para comenzar una nueva vía que probablemente traerá inversiones más medidas y ajustadas a una nueva realidad mejor. El documentarse o asesorarse en formas diferentes es también innovación.

En muchas ocasiones, innovar es mirar hacia lo básico y después ir paso a paso, todo el rato sin parar.

¿Qué tal si le damos una vuelta a algunas cositas?

Keep Pushing Attitude

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