Él es asi, esta claro… hasta tiene una foto en el facebook

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Mi primera pregunta tan pronto como supe de la noticia el 24 de Julio por la noche fue ¿qué ha pasado con los sistemas de seguridad de frenado automático?. No podia creer lo que estaba viendo, era espeluznante poder imaginar que una mole de tantas toneladas entrara en aquella curva sin control de velocidad a más de 190 km/h. La respuesta en ese momento podia parecer importante pero carecia de relevancia ante la tragedia que se estaba publicando ya en varios medios digitales. Decidí no seguir por esa via, mis años prestando mis servicios a una de las grandes de ingeniería de este pais ya han pasado a la historia y mis conocimientos sobre estos elementos seguramente serán obsoletos, aunque no pude, por menos, predecir cual sería la respuesta oficial a la causa del siniestro, la incompetencia del maquinista.

A la mañana siguiente los datos eran aterradores, el número de heridos y fallecidos mostraban digitos de epocas muy anteriores. La tragedia era portada de todos los medios de comunicación, tanto digitales como los no digitales. Prensa escrita, digital, Televisión, Radio, twitter, facebook… todos los canales de comunicación hacian referencia al unísono de la información al minuto. No nos faltaba, a los que estabamos conectados, ni un sólo dato, fotografía, video o declaración… pero tampoco nos faltaban los comentarios subjetivos y especuladores sobre lo ocurrido. El plan oficial, que llenaba toda la prensa, apuntaba a un caso muy similar y también de épocas anteriores. Lo que puede presenciar me pareció esperpéntico y de un amarillismo terrible.
La primera liebre se me levantó cuando pude ver en toda la prensa un sin fin de fotografias donde los cadaveres y los heridos aparecian con todo lujo de detalles, no me lo podia creer. Cuanto que aprender del 9/11 de New York.
La segunda y también terrible, fue la fotografía, con nombre y apellidos, del maquinista que había pilotado el fatídico tren hasta la catastrofe.
Los dos ingredientes estaban servidos. Con esto no quiero decir que este señor, profesional con años de experiencia, sea del todo inocente o culpable, no me toca a mi tan complejo juicio puesto que la información que poseo es sólo aquella que se ha publicado y permitirme que entre en mi espacio de reflexión al respecto, sobre todo a partir del momento donde en el magazine de verano de Cuatro encuentro a los mismos comentaristas que todos los dias hablan de Barcenas, de la Crisis de China como de otros temas de actualidad, entraron a valorar la psicología del maquinista por una fotografía de su perfil de “facebook” que puso en Marzo de 2012. No podia creer lo que estaba viendo, ni escuchando. Todo me rememoró a una epoca muy anterior pero totalmente tecnificada hoy en dia. Este maquinista era Lee Havery Oswald en el s. XXI.
La piedra filosofal que sostenia su segura culpabilidad, hasta de la falta de cacahuetes en ese tren, fue que tenia una fotografía de un velecímetro de un tren a 200 km/h, tomada 1 año y 4 meses antes, en su perfil personal. Evidentemente los comentarios de sus amigos, personas normales y corrientes, y el suyo propio, ponian aun más en relevancia su culpabilidad.
Bajo ese criterio deberiamos comenzar a pensar en varias cosas :
1.- Qué trabajos tenemos y cual es la capacidad de fallo de todos los elementos que tenemos a nuestro alrededor.
2.- Qué grado de perfección mecánica tenemos desde nuestra própia condición humana.
3.- Qué hemos ido posteando en nuestros perfiles Sociales o de nuestros amigos que pueda llevar a interpretarse libremente por el amarillismo de algunos visualizadores para las conclusiones que definen tu personalidad.
4.- Qué es lo que pensamos nosotros mismos de lo que postean nuestros conocidos.
Nunca antes había visto como una foto en facebook condicionaba tanto la reputación on-line de una persona hasta llevarla al paredón del ajusticiamiento popular y promovido por la prensa convencional conjuntamente con algunos exacervados en las redes sociales.
Juzgar en este pais es el deporte nacional. En este pais, sobradamente conocido es, somos expertos en todo. Somos licenciados en El Pais, El Mundo o el difunto PC-World y esto nos ha permitido emitir juicios de valor sobre todo aquello que acontecía a nuestro alrededor sin tener en cuenta ni la objetividad en el proceso, la recopilación de más pruebas o tal vez escuchar a algún profesional que en años de dedicación, estudio y experiencas laborales parecidas pueda aportar. Somos muy imprudentes y aun hoy más. Viendo cuatro fotografías, dos twits y un “compartir” de facebook nos permite extraer un perfil psicológico completo de un ciudadano y evaluar, a partir de ahi, todas las consecuencias que generan sus acciones.
El beneficio de la duda, la recopilación de pruebas, la puesta en marcha de una investigación, contar con la imparcialidad de profesionales contratados para poder auditar lo sucedido nos ayudará a poder ver que realmente ha pasado para poder identificar toda la cadena responsable de un accidente de ese calibre. Pero hay otro retorno aun mayor que localizar a los culpables y es la consultoría que se debiera emitir para evitar que estas catástrofes vuelvan a suceder.
De todo esto extraigo algunas reflexiones personales
– Hoy por hoy, no puedo creerme que la vida de 300 personas que viajan en un tren a más de 300 km/h en los AVE y sobre 200 en los Alvia sean responsabilidad única y exclusiva de una persona, un único señor que pilota esas maravillas tecnológicas y multimillonarias, sobre vias de última generación en un pais de primer mundo como es España.
– Aquello que compartes en tus redes sociales, y deberias mirar tu perfil ahora mismo, que ha sido fruto de un impulso emocional, aparentemente inocuo y totalmente transparente es precisamente aquello define tu conducta para los demás. Dos pixeles no hacen una fotografía, bajo el sentido común, pero hay muchos que ven video en alta definición desde esos dos pixeles.
– Si eres profesional de la comunicación o un medio de masas, una de las cosas importantes que debemos tener en cuenta, quienes nos dedicamos a esto, es que no es sólo importante lo que quieres decir sino lo que lo que tus interlocutores entienden. El mostrar desgracias con todo lujo de detalles no complementa tu mensaje, si no eres realmente escaso en recursos y necesitas de ese apoyo. No se necesita ver todo, porque entre tus interlocutores puede haber gente que sufre y para toda su vida quedará en sus retinas la crudeza de ver a un ser querido tirado en una via tapado con una manta, voluntariosa, pero muy poco digna.

¿No os parece que hay mucho en que pensar?

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