Un repaso a… Parte I

Dicen que los grandes genios tenian momentos de inspiración supinas justo cuando estaban bajo los efectos de drogas alucinogenas o extremadamente relajantes. El Cannabinol parecía ser la preferida de algunos personajes como Newton, Froid y otros grandes aportadores a la naturaleza histórica humana. No se si tengo el derecho de mencionarles en este momento pero lo que si coincido con ellos es que después de dormir 11 h gracias a un fármaco como el Lexatin puedo ver, después de muchos meses, algo de claridad en mi mente.

El tiempo es aquello que realmente nos agobia

La presión a la que nos autosometemos a diario por miles de factores adyacentes a las propias decisiones que tomamos a diario, muchas de ellas como paliativos a las ya acumuladas por nuestras anteriores también paliativas a otras tantas, nos hacen perder una perspectiva básica y elemental de vivencia convirtiendo nuestra vida en una série consecutiva de acciones de supervivencia en un entorno que volvemos hostil erigiendo ese derecho individual y soberano que cada uno atesora en los principios de la libertad de autodestruirte tranquilamente y, por favor, nada permisivo a la crítica externa ya que cada uno somos nosotros y nuestras circunstancias. Somos nuestros própios mártires en un clan que nosotros mismos conformamos a nuestro alrededor, pertenencia a comunidades formadas a partir del enriquecimiento de nuestro propio dolor que da significado a las decisiones que tomamos por el simple hecho que buscamos, como remuneración, la conversación complaciente y nada sincera de nuestros interlocutores. Conformamos entidades nada críticas a nuestro alrededor con tal de buscar una única línea de confort que nos permita por un instante regodearnos en nuestra própia situación como la única disponible dado el escenario en el que vivimos, obviando aquello que por sencillo nos llevaría a darnos cuenta de cuanta estultia hemos convertido nuestra mera y simple existencia.
Millones de años atrás, el ser humano, con otros factores creadores de estress, vivia exactamente igual pero sus reglas de autocomplacencia les llevaba a pensar que se extinguiria con cierta dignidad, nadie de la época pensó que hipotecarse, tener un trabajo que le sometiera a la esclavitud de sus própios caprichos y sobre todo a la necesidad de ser aceptado en su comunidad por parámetros de ostentación que nos fueran más allá de los que la genética les había brindado. La aceptación de los atríbutos o medidas que su própia prole le habia trasmitido de forma congénita sólo le cabía una necesidad de alimentarse todos los dias y para ello tenía que salir a cazar, recolectar o bien desarrollar habilidades por asimilación y aprendizaje en la creación de herramientas o tratamiento de los alimentos para las épocas de escasez. Evidentemente la necesidad de reproducirse y permitir que sus genes se perpetuaran le podría generar determinado tipo de ansiedad pero al margen de tener una malformación física o psíquica, que por la falta de tacto y modales de la época, le hubieran dejado morir de aburrimiento o inanición o ambas cosas, desde su más tierna infancia, y gracias a que la época no disfrutaba de ciertas ventajas actuales como las cremas, la gillette y los gimnasios, para cada producto existia un cliente (no hay más que ver la gran diversidad de rasgos humanos que pueblan nuestra especie).
La supervivencia se ceñia a una ventana de tiempo que comenzaba desde el nacimiento, una catarsis a partir de la pubertad (capacitado para innumerables nuevas tareas y la capacidad de disfrutar del sexo) hasta que tus servicios dejaban de ser útiles para la comunidad. Esta ventana de tiempo se alargó hasta lo que llamamos los 40 años actuales. Atendiendo que en la época la vuelta que da la tierra a diario no era de las 24h actuales sino cuentan los estudiosos que pudieran ser de menos de 20h (y hubo épocas anteriores de incluso una enérgica y joven gaia pudo tener dias de 12h) y que las revoluciones de nuestra azul morada (o así nos dicen las fotos satelitales) alrededor del sol erán de muchos menos de 365 dias, el tiempo no era importante más cuando un señor de la época, sin monóculo en uno de sus ojos, le diera por contar cuantas veces florecian las acelgas silvestres (desafortunada observación por su irrelevante aportación a la gastronomía e insulsa sustancia a los guisos). Importante era el número de cachorros de animales potencialmente comestibles y el número de vástagos que podía aportar a la tribu. Sus tiempos finalizaban cuando ya no eran útiles en la caza ni en el engrandecimiento de los miembros computables de pleno derecho a colaborar a las tareas diarias.
El tiempo, esa maravillosa cuarta dimensión que tanto valoramos y que no se cuando se conviritió en la moneda de cambio y el único valor universal que deberia cotizar en bolsa. Recuerdo una película que protagoniza el gran Justin Timberlake donde el tiempo es un el único valor que puedes recibir como remuneración y la única moneda de cambio, una ampliación de aquella otra série La Fuga de Logan que nos cautivó a los de nuestra generación en las tardes de verano y que podiamos disfrutar durante la siesta para no molestar a nuestros mayores (estos de tve siempre han sabido gestionar ese activo maravilloso haciendo que señoras y niños permitieran mantener uno de esos bastiones tan nuestro como ha sido la siesta).
El tiempo es aquello que realmente nos agobia, nos genera estress y que de verdad vendemos como prostitutas pero de eso creo que hablaré después ya que antes hay muchas otras cosas que me vienen a la mente y creo que son necesarias para poder hablar de nuestra mala gestión de nuestras vidas.
Me encanta hablar de aquellos señores de la época en que tu casa era una cueva hippie comunal, donde la gente compartía sus olores corporales e incluso era tu seña de identidad, apreciable por congeneres de diferente sexo y donde compartir era una virtud interesante puesto que si no lo hacias te ibas de la cueva y a ver que cazabas tu sólo por ahi. A priori nos puede parecer un poco cruel pero es que dentro de nuestra sociedad actual, donde miramos con perplejidad ciertas comunidades de zonas que aun viven bajo reglas muy parecidas, hemos ido eliminando todo aquello que tiene que ver con el sacrificio colectivo para primar el onanismo individual como principal virtud, tremendo error cuando en épocas como la actual apelamos al sacrificio de todos para poder salvaguardar aquello que evoca en nuestra reminiscencia falsos momentos mejores anteriores. La historia está plagada de errores humanos individuales que llevaron a cambios en generaciones enteras durante siglos, también está plagada de aciertos individuales que llenaros de progreso, avances y felicidad para todos, pero dentro de un marco que cada vez parece más ámplio y que falsamente llamamos “estado del bienestar”.
Si nos ceñimos como base de nuestra existencia a la capacidad de superar un dia más la puesta del sol y despertarte con el regocijo que sigues vivo a la mañana siguiente, todo lo que vivimos actualmente no deja de ser una infravaloración de ese mismo precepto. Singularmente sólo apreciado en aquellos que por motivos ajenos a ellos mismos y normalmente por cuestiones de salud, pueden disfrutar de esa sensación. El resto del mundo considera ese valor como como un “puto dia” más con el que sufrir sus decisiones de ayer y el miedo a tener que tomar nuevas hoy que probablemente sean motivo de más ansiedad mañana.
Nuestros antepasados de las cuevas casi no podian hablar, se comunicaban por señas o bien por gemidos guturales (tan despreciados hoy o considerados tan faltos de tacto y amabilidad a quien los profieren) pero aun así consiguieron generar las bases de lo que hoy llamamos especie humana. Generaron comunidades organizadas donde cada uno tenia un trabajo que era por el bien del colectivo. Claro que su clase política, la del momento, tenia un trabajo claro. Dice mi recien conocido amigo Jon Koldo que sin lider no hay manada y estoy totalmente deacuerdo con él. Un lider por lo menos hace que toda la ilógica del comportamiento errático e instintivo humano nos defina un  marco lógico que nos rija para no morir por inanición y mucho más ante la superpoblación que conllevaría en el aquel momento estar únicamente centrado en la reproducción o la práctia continuada que precede a ese fin. El caudillato regente de le época no era por aclamación popular, sino por el miedo y respeto que se le profiere a aquel que es superior según los indicadores importantes para la supervivencia del colectivo. Sin la existencia de partidos políticos ni prevendas de pagos de terceros, aquel que demostraba ser más fuerte, genéticamente más depurado y con mayor astucia en la estratégia de la caza era sin duda proclamado regente hasta la llegada de otro que despuntaba en cualquier indicador mencionado o alguno nuevo que pudiera dar una ligera ventaja a esa comunidad. Hoy por hoy conocemos poco y especulamos mucho sobre como se vivia en la época, muchos vestigios encontrados permiten a quienes coleccionan hallazgos de la época poder hablar con cierto tipo de solvencia sobre como eran aquellas sociedades pero no deja de ser curioso que eruditos que han dejado atrás toda vida mundana, dedicado cientos de horas de estudios reciban grandisimas cantidades de dinero para salvaguardar y preservar el legado de unos señores que poco les importaban los cánones actuales sobre los que erigimos nuestra sociedad. Aquellos señores de incercia comunista, poco glamourosa y con ciertas actitudes depravadas e infantiles hoy son motivo de conversaciones elitistas en centros de investigación. Estudiamos sus vidas en cavernas, no sus escrituras sino sus pinturas infantiles en paredes recreando pasajes de sus dias cotidianos y tratamos de imaginar que un señor impresionado por la caza de un bisonte decidió dejar para la posteridad la magnificencia del acto cotidiano en la búsqueda de alimento de temporada para poder comer durante unos dias más. A mi me suena más a “Eustaquio anda, deja de molestar a los mayores y ponte a dibujar en esta pared un rato, que llenas la carne de tierra y luego no hay quien se la coma” ya que sino fuera así sería como si a los artístas de la época actual les diera por ir al Taller mecánico Manolo y pintaran a Manolo y a su hijo Francisco mientras le cambian el aceite al coche de la señorita Mari Puri, que le toca revisión dentro de poco. La verdad que no estaría mal ver la impresión de los paleontologos de dentro de miles de años al encontrar los restos de nuestras obras de arte y evaluar nuestras actividades actuales por sus hallazgos. A priori se me ocurre que los lienzos se degradarán y aun todos los esfuerzos… se perderán. No puedo revelar el regocijo que ello me produce porque no es muy apropiado ya que genera cierto tipo de discusiones de dificil resolución, pero he de confesar que pocas obras de arte me conmueven más que la representación de mi padre haciendo huevos fritos tal y como se los vio hacer a mi abuelo en la huerta alguna vez, que posteriormente lleva al consumo del bendito vino (porque lo bendijo JesuCristo en alguna ocasión) y en conjunto de amigos y hermanos cantar jotas que escucharon pero que jamás leyeron ni aprendieron en el colegio (ni con las hostias del padre Damián). Pero sigo, creo que aquello que ahora hacemos y pudiera perdurar serian esos lienzas grafiteros en pared y que por esas coincidencias de almacenaje que la vida ofrece a quien por fortuna tiene la oportunidad de perdurar por los siglos de los siglos, que sin duda dejarian de nosotros una imagen de comunidades guerrilleras urbanas, de constante protesta y tal vez incluso de litigio armado constante, con algun aspecto algo choni de diosas poligoneras que veneraria la masa por su belleza o moviemiento de caderas. Las recreaciones de Botero les daria la imagen de una sociedad de corta estatura y de proporciones muy lejos de las aureas que tanto se persiguen en la actualidad y después una série de herramientas de dudosa aplicación que habrian sido expuestas en ARCO con cierta frecuencia.
Todo esto me lleva a pensar que el pobre hombre de Orze que ahora tenemos en un museo y sobre el cual se establecen teorias complejas sobre su forma de vivir, sus hábitos, costumbres, amigos, que peliculas de la época eran sus favoritos, el libro de cabecera, si entendió o no el final de Perdidos en la aquella época, en verdad podria ser un ciudadano llamado Paco, que no le interesaba absolutamente nada de todo eso y que un dia, cocido del liquido y alcoholico perenne brebaje del vino decidió dormir la mona en un bosque donde le sobrevino la necesidad o tal vez la idea de dejar de existir porque Mari Puri no le habia hecho caso y decidio irse con José Carlos, con menos mándibula que él, a tomarse en serio la acción de procrear. Paco no hace pintas de ingeniero, pero tampoco lo hago yo así que podemos elucubrar que fuera lo que fuera, cuando murió le quedó hoy la misma cara que también pondré yo dentro de unos miles de años. Ahi sólo me viene a la mente un chiste que veia en Facebook tal que ayer donde un señor mayor en su lecho de muerte le decia a sus hijos… “y como última voluntad sólo deseo que incluyais en mi ataud el femur de un elefante para poder despistar a los paleontologos del futuro”. Toda una declaración de intenciones más propia de alguien conocido por mi que tal vez por Paco, el susodicho hombre de Orze. Le he llamado Paco porque no sabemos si este ciudadano recibió la llave de su ciudad, o la medalla al hombre que mejor sabria conservarse en su época, o si tal vez sólo estaba de paso por Orze.

(seguirá)

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